viernes, 20 de noviembre de 2015

PRESENTACIÓN del NGEN MAPU


PRESENTACIÓN del NGEN MAPU

Esta presentación pasó hace mucho, pero transcribo aquí las palabras del presentador, Luis Antonio Marín. ...

NGEN MAPU


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El Ngen Mapu o El dueño de la tierra, en mapudungun, escrita por el publicista Ignacio Cisternas Tirapegui –quien tal vez emulando a los héroes de su panteón se hace llamar I.C. Tirapegui, tal como J.R. Tolkien, H.P Lovecraft, J.K. Rowling o C.S Lewis, entre otros– nos entrega una novela refrescante y lúdica, donde en sus casi 190 carillas desfilan personajes rubricados por la Historia, tales como el gobernador Alonso de Ribera, Catalina de Los Ríos y Lisperguer (La Quintrala, que debe su nombre a que azotaba a sus esclavos con varas de quintral) o el jefe militar Anganamón, con otros que –tal vez– operan como símbolos, tales como la machi Quintuqueo y su aprendiz Millaray.
El tema esencial del libro es el cumplimiento de la profecía del Ngen Mapu: el hijo del sol que vendrá a liberar a los mapuches de la dominación española, que con altibajos ha sido instaurada desde los tiempos de Pedro de Valvidia. En efecto, el joven Anganamón –nacido junto a un lago en la cima del volcán Domuyo, donde hallamos a su madre española de ojos color miel junto al gigantesco percherón azabache Kuyul Üin, lo ha dado a luz antes de morir– será el encargado de librar, entre otras, las terribles jornadas del fuerte de Valdivia y detener al invasor.
En Ngen Mapu se entremezclan elementos históricos ya establecidos con otros que forman parte de las mitologías más esenciales de la cosmovisión mapuche. Encontramos acá batallas encarnizadas e infinitas, historias de amor imposible e inconfesables secretos familiares; brujerías oscuras y magias color musgo, árboles y animales de otro mundo; así como también aprendizajes y traiciones, como la del ensoberbiado y celoso Acañir –que significa “zorro libre”–, perfecto émulo del enemigo de Lautaro (…) cuyo rol no fue otro que oponerse, con buenas y malas artes, a los designios del héroe y patear el tablero cuando se vio derrotado por la superioridad evidente de su contradictor… es la eterna y acaso necesaria tensión entre los determinismos del héroe y los enemigos que deambulan entre sus propias huestes… ¿acaso una metáfora de la lucha eterna que debemos sortear contra nosotros mismos para alcanzar la luz?
Ignacio juega de manera sensata con los elementos histórico-militares acaecidos en el entrecruce de los siglos XVI y XVII (el advenimiento de la Colonia, diremos, cuya fecha nominal es el desastre de Curalaba de 1598, donde los mapuches destruyeron siete ciudades). Y juega también con cierto estadio mítico fundamental en la configuración del devenir de los mapuches, a la sazón llamados araucanos. Y ello porque el autor no ignora que la Historia es una convención: lo que se dice que ocurrió y no necesariamente lo que ocurrió; la Historia es un relato, acaso hecho por los vencedores, por quienes contaron con el concurso de la palabra escrita, o por quienes en su visión lineal y progresiva de lo acontecido se empecinaron en dejar con palabras inmarcesibles, ciertas verdades inmutables.
“Mi destino es la lengua castellana / el bronce de Francisco de Quevedo”, nos asegura Borges. Y el Quijote de la Mancha podría rubricarnos que: “La verdad cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir”,

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La lucha de fuerzas entre La Quintrala –hechicera cruenta y devota de la magia negra – con la machi Quintuqueo –en cierto modo la madre espiritual y emocional del héroe, el toqui Anganamón–, y que opera como contrapunto de la cruenta batalla final, es uno de las partes mejor logradas de este Ngen Mapu.
Otro elemento que me interesa destacar del libro de Tirapegui es que –a despecho de trazar cierta epopeya que toma partido por uno de los dos bandos en disputa– es renuente al lenguaje dicotómico (ese que divide al mundo entre buenos y malos), lo que se le haría muy fácil pero a la vez sería una disminución. Para hablarnos de la valentía invulnerable de los araucanos (palabra derivada del vocablo auca) y de su gallardía, no nos habla, salvo contadas excepciones, de la cobardía o crueldad de los españoles. En cierto modo, y siguiendo la lógica de la épica tradicional, ambos bandos están en lo correcto y cuentan con líderes carismáticos y justos: Anganamón por parte de los mapuches y Alonso de Ribera por parte de los españoles, quienes –y eso lo sabrá el lector cuando discurra estas páginas– tienen en común un nexo absolutamente indestructible. Nexo que será determinante en el feliz, o cuando menos no demasiado trágico, desenlace de esta historia, que hará a los españoles y a través de varios siglos respetar la tácita frontera del río Bío-Bío.
“Su fiereza y voluntad hace que sea imposible luchar contra ellos de manera frontal” / declara Alonso de Ribera hacia el final del libro.- 
Acaso objetaría la falta de espesura poética y lo pedestre del lenguaje (mal que mal, se trata de lo que el mercado llama ‘una novela para jóvenes’), lo que vendría a enriquecer este libro refrescante y necesario, y el imaginario cosmogónico que en sus páginas se esboza. 
Termino estas líneas no sin antes felicitar a I. C. Tirapegui por atreverse a tejer una novela donde lo ficticio y lo histórico se dan la mano para iluminar algunas de las zonas de nuestra configuración como pueblo, como país, que según algunos debiera ser un estado con dos naciones en su ser.

Solo queda agradecer las amables palabras de Luis y entregar una breves palabras sobre su persona, para quienes no tengan el placer de conocerlo, al menos sepan quién es:
Luis Antonio Marín Cruces: (Lota, 1972) Es periodista y reside en Temuco desde 1980. Diplomado en Escritura Audiovisual (Pontificia Universidad Católica de Chile). Publicó en 2006 libro "Palacio Larraín", editorial La Calabaza del Diablo, y en 2011 "Ciudad Sur", Del Aire Ediciones. Ha sido columnista en diversos medios regionales y nacionales. Actualmente es editorialista de El Austral y ejerce labores periodísticas en el periódico Tiempo 21. También ha dictado conferencias y talleres literarios. En 2015 publicó el libro "Nostalgia del futuro", una biografía de Jorge Teillier.

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